jueves, 21 junio 2018

Movimientos de Rey y Peones

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El rey es en ajedrez una pieza esencialmente distinta del resto y son las normas respecto a sus movimientos y capturas lo que da al juego su peculiar idiosincrasia y gran parte de su atractivo. Dado que el jaque mate decide la partida, está claro que el ajedrez no consiste simplemente, como muchos otros juegos, en capturar todas las piezas contrarias. Por el contrario, muchas piezas propias pueden llegar a regalarse ("sacrificarse" según el término técnico), si de esta forma se puede dar mate al rey contrario.


ImageLos peones son también algo peculiares. Primero, al ser las únicas piezas que capturan de forma distinta de cómo mueven. Además, los peones nunca pueden retroceder, sólo avanzar. Así, en su primera jugada, un peón puede avanzar una o dos casillas, siempre que éstas estén desocupadas. Más adelante, su único movimiento es el avance casilla a casilla, siempre que la casilla inmediatamente frente a él se halle desocupada. Por otra parte, el peón puede capturar una pieza contraria que se encuentre en una de las dos casillas situadas en diagonal justo delante de él. Si no captura, obviamente no puede moverse en diagonal.


Los peones pueden realizar además un movimiento especial que se llama capturar al paso, por el cual excepcionalmente capturan a otro peón ubicado en una casilla horizontal adyacente. Esto sólo se produce cuando un peón está en la quinta fila de un jugador y un peón del contrario situado en una columna adyacente avanza dos casillas. Entonces el jugador que posee el peón en quinta puede moverlo en diagonal a la columna en la que se encuentra el peón contrario recién movido (o sea exactamente como si capturara ese mismo peón si éste sólo se hubiera movido una casilla), a la vez que elimina el peón contrario de la partida. La idea de la captura al paso es que es inapropiado que un peón, por la facilidad que tiene de avanzar dos casillas en su primera jugada, pueda evitar la confrontación con un peón del contrario saltando por encima de una casilla que el peón contrario tiene amenazada (peculiar, por supuesto, pero es que esta norma comenzó a implantarse, por motivos fundamentalmente caballerescos, hacia el siglo XVI).


Finalmente, si un peón logra llegar a la octava fila del adversario entonces "corona", debiéndose convertir en una pieza distinta: caballo, alfil, torre o dama, o sea todas menos el rey. Esto permite multiplicar la fuerza de un jugador y por ello es frecuente que un solo peón pueda decidir la partida. En la práctica, es lógico que la mayor parte de las veces el peón se transforme en dama (se suele decir corone una dama), dado que eso aumenta al máximo su potencial. Sin embargo, se dan algunas situaciones en que es mejor elegir un caballo que una dama (el caballo, al tener un movimiento no relacionado con la dama, puede conseguir en peculiares casos obtener beneficiosos mayores que los que proporciona una dama, por ejemplo al amenazar dos piezas o dar un jaque de formas que son imposibles para la dama). Hay asimismo situaciones, verdaderamente excepcionales, en donde lo único apropiado es coronar una torre o un alfil.

 
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